¿Suerte? No, una autoestima sana

Al margen de que no podemos obviar que el lugar y la familia en la que nacemos es algo completamente azaroso y sin duda alguna determina nuestro futuro, una vez tomadas las riendas de nuestra propia vida, el destino debe estar en nuestras manos. Y lo que generalmente llamamos suerte, a partir de ahora me permitiréis que lo llamemos autoestima.

Piensa en alguien de quien pienses que tiene buena suerte y descubrirás que lo que tiene es un concepto muy elevado de sí mismo. Y viceversa, ¿conoces alguien a quien todo parece salirle mal? Analízalo y verás que es más que probable que se vea a sí mismo como un perdedor, que se enfrente a sus sueños pensando de entrada que todo le va a salir mal.

Aunque en un principio puede parecer que la autoestima depende de factores externos (ser guapo, alto, inteligente, rico…), no es cierto. La autoestima es esa voz interior que nos ayuda aceptarnos como somos, porque lo verdaderamente importante es lo que pensamos de nosotros mismos y no lo que crean los demás.

Háblate a ti mismo con amor

Todos tenemos esa vocecita interior que nos recuerda quiénes somos, para bien o para mal, y la imagen que nos relata nuestra voz interior se ha ido formando a lo largo de los años. Pues bien, las personas que tienen una buena imagen mental de sí mismas (cuya voz interior les recuerda que son queribles y queridas), es decir, aquellas que tienen una autoestima saludable, son las personas que tienen mayores posibilidades de alcanzar sus metas.

Las personas con una autoestima sana se sienten orgullosas de sí mismas, y sobre todo fuertes para salir adelante en cualquier objetivo que se propongan. Porque están contentas con lo que hacen y no temen luchar por sus metas, ni se les ocurre pensar que van a fracasar. Trabajan pensando en el éxito y se permiten a sí mismas soñar con que es posible.

La buena noticia es que podemos cambiar el discurso de nuestra voz interior fácilmente si nos lo proponemos. Estamos a tiempo de tener una autoestima saludable mediante la Programación Neurolingüística. Y para que empieces a comprobarlo, te dejaré un ejercicio para que lo practiques.

Tómate unos minutos para analizar qué te dice tu voz interior. ¿Te sientes guapo? ¿Inteligente? ¿Luchador? O acaso piensas que estás gordo y no le gustas a nadie, que no eres lo suficiente inteligente, que todo te sale mal y no merece la pena ni siquiera intentarlo… Escribe en un papel tres frases acerca de cómo te gustaría ser, y siempre en positivo: “Soy capaz”. “Soy atractivo”. “Soy adorable…”, por ejemplo (cada quien debe elegir aquellos puntos que considera más débiles), y repítelos en tu mente varias veces al día. Lleva el papel en la cartera y léelo de vez en cuando… créetelo.

Cuando descubras que te asalta un pensamiento negativo acerca de ti mismo, recházalo, cámbialo, no dejes que continúe en tu cabeza, frénalo. Lucha por cambiar la imagen negativa que tengas de ti mismo. Háblate con cariño. Te aseguro que sin que apenas te des cuenta, tu autoestima, tu suerte, mejorarán.

Autora: Sonia Gómez

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